Realizada en 1964. Esta película es protagonizada por Tippi Hedren y Sean Connery. Basada en la novela homónima de Winston Graham.
Marnie Edgar es una cleptómana habituada a conseguir trabajo como secretaria para una empresa con una identidad falsa y después de unos meses, al conocer el acceso a la caja fuerte, realizar un robo millonario.
Llega a trabajar a Rutland’s donde el dueño, Mark Rudland, descubre el patrón seguido por Marnie. Él la chantajea para que se case con él a cambio de no denunciarla y decide descubrir la causa de sus trastornos psicológicos.
Marnie, la protagonista de la película, desarrolla una cleptomanía después de un trauma de la infancia. Su madre era prostituta en el barrio portuario. Una noche de una fea tormenta, cuando un marinero intenta tocar a su hija, la madre defiende a su hija. La trifulca acaba con la muerte del hombre por parte de la niña Marnie. Ella es incapaz de recordar años después lo que sucedió esa noche y el por qué siente ese miedo a las tormentas eléctricas y al color rojo.
Mark Rutland es el hijo del dueño de una empresa importante. El padre muere y él queda a cargo de la empresa. Mark reconoce a Marnie de su intento de robo anterior y por eso decide contratarla, para conocer su historia.
La película originalmente iba a ser protagonizada por Grace Kelly. En ese momento Kelly ya era princesa de Mónaco. Ella había aceptado el papel y ya Hitchcock la había presentado como protagonista para su película, pero el pueblo de Mónaco rechazó la idea de ver a su princesa realizando el papel de una ladrona. Los estudios originalmente no estaban de acuerdo con la historia, solamente la habían aceptado por su posible éxito al representar el regreso de la princesa a la gran pantalla.
La banda sonora fue realizada por Bernard Herrmann. Esta fue la última película de Hitchcock en la que él se encargó de la música.
Hitchcock enfrentó serios problemas por la censura. En esta película se habla de la violación, abuso de menores, prostitución, asesinato. Los temas tratados en esta película eran adelantados para su época. En los años sesenta no era común hablar de una persona que enfrenta problemas psicológicos que le afectan en su vida futura.
A Hitchcock le gusta prescindir del diálogo y darle mayor importancia a lo que se puede transmitir con las imágenes. Como dice Conrad: “Prefería el silencio que no era normal”. Por ejemplo, la escena en la que Marnie roba el dinero en el banco, resulta muy interesante ver cómo la cámara es colocada de forma en la que se observa el robo al mismo tiempo que la empleada de servicio limpia el piso. Al final descubrimos que ella tenía problemas de audición y por eso no iba a escucha el zapato de Marnie mientras caía.
Conrad habla en su capitulo acerca del negro, blanco y el rojo sobre el problema que Marnie enfrentaba cada vez que observa el color rojo: las flores en la casa de su madre, el chaleco del jinete, la claridad de la tormenta eléctrica. Conrad dice que a Hitchcock le aterraban los colores porque revelaban la crudeza y vivacidad del interior del cuerpo; en el caso de Marnie, le recordaban el rojo de la sangre del hombre que asesinó.
En las películas de Hitchcock, conducir es una exhibición de dominio. Por eso Marnie no logra controlar a su caballo durante la carrera: ella no está en control de su vida, todo está fuera de su alcance. Tiene que matarlo para lograr dominarlo. El caballo de Marnie no le permite huir de su destino, por eso ella tiene que matarlo.
La cámara de Hitchcock es experta en el arte del subterfugio: nosotros somos cómplices y escapamos con Marnie en sus robos. La acompañamos en su aventura y esperamos que no sea descubierta
Conrad dice que un beso es una maravilla mecánica: la puntería debe estar perfectamente atinada. Para Marnie, las relaciones sexuales son como una transacción bancaria porque el hombre hace el depósito y después efectúa el retiro. Pero Marnie tenía una gran dificultad para entablar una relación con un hombre. No soportaba la idea de tenerlos cerca ni de que la tocaran.
Burke habla de que la madre es la fuente del miedo y el padre nos trae los recuerdo de todo lo sublime. En el caso de Marnie, al no tener recuerdos de su padre, éste le negó su seguridad: el mundo siempre sería para ella un lugar aterrador y extraño. Resulta muy interesante que para la época la madre de Marnie cuente cómo perdió su virginidad por un simple jersey.
Burke habla de que la madre es la fuente del miedo y el padre nos trae los recuerdo de todo lo sublime. En el caso de Marnie, al no tener recuerdos de su padre, éste le negó su seguridad: el mundo siempre sería para ella un lugar aterrador y extraño. Resulta muy interesante que para la época la madre de Marnie cuente cómo perdió su virginidad por un simple jersey.


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