sábado, 2 de abril de 2011

Extraños en un tren.

Dos hombres se conocen en un tren: Bruno Anthony y Guy Haines (tenista profesional). Bruno le propone a Haines un intercambio de asesinatos, Haines lo toma al modo de broma y no le presta mayor importancia. Bruno estrangula a la esposa de Haines después de un viaje en bote en una feria del pueblo: Guy debe cumplir con su parte del pacto y matar al padre de Bruno.

Guy nunca creyó a Bruno capaz de cumplir el plan, pero se siente cómplice del crimen y debe mostrar su inocencia. Bruno regresa al lugar del crimen para dejar un encendedor de Guy que demostraría su culpabilidad, pero el encargado de la caja lo reconoce, por lo que Bruno intenta huir. Ambos se montan en un carrusel, Bruno muere con el encendedor en su mano y Guy demuestra su inocencia.
Bruno y Guy son figuras antitéticas: Bruno representa la figura sin ninguna moral, vagabunda, irresponsable; Guy es el hombre exitoso, trabajador, fiel.

Miriam y Anne también son figuras opuestas, unidas por Guy. Miriam es la mujer infiel, fea, de un pueblo pequeño. Anne es la hija del senador, mujer de ciudad, hermosa, no es mal vista a pesar de ser la amante del tenista.

Desde el inicio se trata el tema de los destinos cruzados: el mismo Bruno repite varias veces la frase “Líneas cruzadas”.  Según Chabrol y Rohmer, las líneas en la película se pueden interpretar como un ir y venir , representan la continuidad. A lo largo de ésta se presentan líneas y esa continuidad: los zapatos del inicio, la línea del tren, el horizonte, las columnas de los edificios. Pero las líneas están cruzadas, como dice Bruno, por eso al inicio del tren se presentan las dos líneas de tren que se cruzan, el partido de tenis al final de la película es otro intercambio de líneas, de destinos.

Cuando Guy viaja a Metcalf para solicitarle el divorcio a Miriam tienen una fuerte discusión: en esta toma siempre hay un marco de una ventana (una línea vertical) en medio de ellos. Hay algo que los separa, los destinos están separados.

La otra figura clave que presenta Hitchcock en la película es el círculo. El círculo es el que rompe la inercia de la línea, la continuidad, en palabras de Chabrol y Rohmer. Esta figura también es presentada continuamente: la puesta de sol, las gargantas de Miriam y Barb, el carrusel, los globos, los lentes, la pelota de tenis. Por eso Bruno, el que acabó con la continuidad de la vida de todos, es el que estalla el globo del niño en la feria.

Al igual que en “La soga”, el paso del día a la noche es fundamental en la película. El partido de tenis inicia cuando todavía hay luz, Bruno intenta recuperar el encendedor que cayó en la alcantarilla y está preocupado por el atardecer. Cuando Bruno y Guy se “enfrentan” en el carrusel ya es de noche. Las acontecimientos malos suceden de noche: el asesinato de Miriam, Guy en la casa del padre de Bruno y su intento fallido de acabar con el “pacto”.

En el libro de Chabrol y Rohmer  se habla de la importancia del número dos en “La sombra de una duda”: en esta película todo gira también alrededor de este número. Dos zapatos al inicio, dos líneas de tren, dos mujeres con lentes, dos escenas en el carrusel, dos gargantas.

Las películas de Hitchcock siempre presentan elementos que permiten que se omitan ciertas aclaraciones para contar la historia: cuando Barb llora con su hermana, después de observar como Bruno estrangula a una señora, son los anteojos, similares a los de Miriam, los que permiten establecer la relación entre ambas mujeres y resuelven la aparente fascinación que presenta Bruno con Barb.

La corbata de Bruno es otro elemento importante en la película: Anne recuerda haber visto a Guy conversando con el hombre de la corbata, aunque él asegure que no conoce a ese hombre (allí comienza su sospecha). La corbata desaparece y se transforma en un corbatín blanco la noche que Guy entra a la casa del padre de Bruno para solicitarle ayuda y hacer que Bruno confiese el crimen.

Al espectador en la película le sucede prácticamente lo mismo que a Barb y Guy en la historia: según Chabrol y Rohmer “somos espectadores, pero nos descubrimos más involucrados de lo que quisiéramos creer”. El genio de Hitchcock reside en aspectos como este, lograr presentar la historia de forma en la que el verdadero culpable puede jugar con los demás, complicar la vida de los demás.

El ritmo de la película también acelera conforme transcurre la película: inicia con un tranquilo viaje en tren pero se empieza a complicar hasta llegar a un agitado partido de tenis y alcanza su punto máximo con los giros alocados de un carrusel que no se puede detener. La película acaba con el ritmo con el que empezó: un tranquilo viaje en tren.

Otro tema importante abordado en la película es el de los límites y los espacios, el paso de un lugar a otro. El asesinato de Miriam no solo sucede de noche, si no que acontece en un lugar apartado (hay que pasar hasta una pequeña cueva), hay que enfrentar adversidades para llegar al otro lado. Un ejemplo respecto a los espacios se presenta en la discusión entre Miriam y  Guy: ellos están dentro de la tienda de música, pero ingresan a otro cuarto, “más íntimo”, en palabras de Miriam. Pero todos los ven, también eso refleja el motivo de la pelea, ya que ella estaba embarazada y el “afuera” podría observar el embarazo de Miriam, lo que deseaba evitar Guy, porque no era su hijo.

Líneas cruzadas en un principio, giros incontrolables al final, Hitchcock logra mezclarlos de forma magistral y atraparnos en una espiral de sospecha y muerte.

Acá el link para la escena del carrusel en la pelicula:

1 comentario:

  1. En efecto, Hitchcock propone que las mujeres son opuestas, no solo los personajes masculinos. La principal diferencia se relaciona con la virtud: la esposa carece de ella; Anne la demuestra como constancia.

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